jueves, 31 de diciembre de 2015

¡Necesito un 2016 con mucho, pero Mucho Corazón!



                               
 
 

No conozco a una sola persona que no le ponga Mucho Corazón cada hora, cada día, cada semana, cada mes de cada año;  así lo viví y lo vi en todo el 2015: con Mucho Corazón, pero en el 2016 necesitamos: ¡Mucho, pero Mucho Corazón!
 
El Corazón es el motor de nuestro cuerpo, bombea la vida a través de nuestros caminos, nos impulsa al amor y nos hace transforma en el sexo; es el tic tac de nuestra mapa del vivir, pues no deja de latir como un reloj para que crucemos la frontera del 31 de diciembre de cada año; el Corazón es la luz de nuestras vidas; es en sí la frontera entre la vida y la muerte.

El Corazón no envejece, envejecemos nosotros. Cierto, los años no perdonan, los años pasan y todos pensamos que nos vamos poniendo viejos. No creo en la vejez, ignoro a la mujer u hombre que piensa en la vejez: es peor cuando piensa que ya está vieja o viejo porque termina un año, como hoy que muere el  2015 y nace el 2016.

A toda mi familia por donde caminen como arrieros en el mundo; a mis amigas, amigos  -¡¿y por qué no?!- a mis enemigos les deseo todo el bien, todo lo mejor del cielo y la tierra,  porque en esta vida muchos no saben si en el 2016 nacieron o murieron, ellas y ellos son los que no tienen un ¡Gran, Grande, Grandote Corazón!

                                      
                          
                                                                                   31 diciembre 2015.
Juan Balboa.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Muere el periodista jesuita Enrique Maza; fundador de Proceso




                                                               
Foto: Cuartoscuro
 
 
El admirado Enrique Maza, sacerdote jesuita, periodista y escritor falleció la noche del miércoles 23 de diciembre 2015.
Es el último de los cuatro grandes que fundaron la revista Proceso. Los otros tres, ya fallecidos, son Julio Scherer García, Vicente Leñero y Miguel Ángel Granados Chapa. Con la muerte de los cuatro grandes del periodismo mexicano del último medio siglo se va una parte de México y de América Latina.  
Soy uno de los afortunados de haber tratado con los cuatro. Con el maestro Miguel Ángel Granados Chapa trabajé en los primeros años de la vida del periódico La Jornada. Con don Julio Scherer García platicaba sobre la situación de Chiapas, la frontera sur, América Central y Cuba. Con el maestro Vicente Leñero converse algunas veces en la redacción de la revista. Mi relación con Enrique Maza fue principalmente a través del obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García.
La muerte de los cuatro grandes nos obliga a seguir su escuela periodística y cobijarnos con su bendición profesional (CVV).
 
 
 

miércoles, 28 de octubre de 2015

"Luz del viento", libro presentado en la Cuarta Feria Internacional del Libro Chiapas-CA



En el marco  de la 4ª. Feria Internacional del Libro Chiapas-Centroamérica presenté el libro “Luz del Viento”, un libro trabajado durante varios meses en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Dos fotógrafos y su servidor nos dimos a la tarea de registrar la vida cotidiana de los istmeños con los cientos de aerogeneradores que han sido instalados en los parques eólicos de la región. A continuación comparto el texto de la presentación en el Centro de Convenciones “Dr. Manuel Velasco Suárez” de la Universidad Autónoma de Chiapas.

                                      Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

                                       27 octubre 2015.

                              

 
                                         LUZ DEL VIENTO

                                               (Biaaní´ Stí Bí )

Texto: Juan Balboa.
Fotografías: Adolfo Vladimir e Iván Stephens.

Pocas veces se tiene el placer de lograr un trabajo en donde la imagen, acompañada por la escritura, logre descubrir la intimidad de una zona tan rica en cultura e historia como es el Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca.
Un grupo de fotógrafos y periodistas coincidieron en la importancia de descubrir -con fotografías y la crónica periodística- la vida cotidiana, la cultura, sus tradiciones y, desde luego, los grandes contrastes sociales de una región de México inundado de parques eólicos con más de mil aerogeneradores que pululan en la mayoría de los municipios de la región.

Durante varias semanas un equipo profesional recorrió lugares muy singulares en donde la vida de los istmeños –zapotecas, huaves, mixes y zoques- concentra una añeja tradición y modernidad con la presencia de los gigantes aerogeneradores. 
Fueron largas las jornadas fotográficas en varios pueblos del Istmo de Tehuantepec: Juchitán de Zaragoza, Santo Domingo Tehuantepec, San Francisco del Mar, Ixtepec, Asunción Ixtaltepec, Unión Hidalgo, Santo Domingo Ingenio, La Ventosa, La Venta y Espinal, todos del estado de Oaxaca y, desde luego, Arriaga en el estado de Chiapas.

Así también fueron intensas las pláticas con mujeres y hombres de todos los estratos sociales y sectores que abrieron sus puertas y su corazón.

                                           Bi´Niza / Viento del sur


Luz del viento (Biaaní´ Stí Bí ) es el producto final de ésas largas jornadas buscando lograr hacer realidad un sueño: plasmar con imágenes y texto la hermosa vida de los istmeños que habitan cerca del Golfo de Tehuantepec y el Golfo de México.

En el Istmo de Tehuantepec pareciera que las cordilleras vigilarán un jardín de flores (Guie, en zapoteco) integrados por más de mil aerogeneradores en un Edén de parques eólicos distribuidos en una docena de pueblos.

                                       Bi Yoxho / Viento Fuerte

En primer plano deslumbran la policromía de colores, una hermosa variedad de dibujos y confecciones del Bidaaní´ (huipil) y el bizuudi´(enagua) que con gran orgullo portan las mujeres istmeñas en las calendas (desfiles), muchos de ellos religiosos en los meses de viento fuerte, “poderoso”: octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero.

De Tapanatepec hasta Tehuantepec, pasando por San Francisco y San Dionisio del Mar, el viento crece, revive, se transforma y, junto a él, las tardes de octubre y noviembre muestran un gran espectáculo en el cual la luna llena y el arco iris de un sol que se niega a morir aparecen en el universo del  cielo istmeño.

Durante los días de octubre y noviembre las ciudades y pueblos zapotecos, huaves, mixes y zoques –que conforman el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca– renacen con la llegada de un poderoso viento que alcanza los 25 metros por segundo y cuya potencia excede los 1,200 watts por metro cuadrado.

El Istmo de Tehuantepec es una región afortunada. Ahí el viento tiene una temporada larga de norte a sur y una corta de sur a norte.

La mitad del año –octubre a febrero– la velocidad del viento hace que sus habitantes lo festejen y celebren con calendas, religiosos –católicos y cristianos, por igual– o no, y fiestas populares con imponentes enramadas construidas de palma, así como capitanes y reinas.

Recorrer los pueblos istmeños es descubrir una región de México con gran cultura, con una rica tradición llena de colores y sabores.

En la región del Istmo de Tehuantepec aflora una corriente marina anormalmente cálida, la cual origina un gradiente térmico y de presión que da lugar a un intenso viento del norte desde el otoño hasta la primavera.

Transportarse de la ciudad de Tapanatepec a Juchitán de Zaragoza es descubrir otro mundo en donde el viento y los parques eólicos se fusionan abrazados de imponentes crestas y cordilleras con elevaciones de terreno de quinientos y mil metros.

En la carretera que comunica a Juchitán de Zaragoza uno encuentra un variopinto de hechos y realidades, muchas de ellas particulares, que no se da en otras partes del país.

Hay, por ejemplo, un tráiler vencido por el viento y abandonado a las orillas de la carretera cerca del llamado ingenio de Santo Domingo, hoy un importante parque eólico; en contraste, un campesino ara su tierra sin inmutarse pero luchando contra el aire que, de vez en vez, lo detiene cerca del pueblo de Unión Hidalgo; en el noroeste de Juchitán de Zaragoza  una niña juega un papalote.

A la entrada de La Venta, municipio de Juchitán, hay un campo de futbol con un pasto verde y bien cortado. Lo divisamos desde la carretera. En la cancha y fuera de ella todo era movimiento. Había una “cascarita de futbol”, nos platica Gabino Carras, entre dos equipos que se organizaron en cuestión de minutos.

Y se veía un desorden total. Todos tenían puestas camisetas de  colores diferentes, algunos no tenían los zapatos adecuados y la desorganización en la cancha era evidente… Pero ganas había, sin duda.

Fuera de la cancha de futbol una decena de jóvenes practicaba atletismo y, ¡sorpresa!, lanzamiento de bala. Gabino llega, una o dos veces a la semana, a lo que intenta ser un complejo deportivo rodeado de aerogeneradores de 2 megas. Juega balompié y es un “buen atleta” de lanzamiento de bala.

Entre los jóvenes que entrenaban había gran entusiasmo por competir, querían saber sus avances. Gabino fue directo: “Vamos a competir. Les ganaré”, expresó y comenzó una competencia salpicada de bromas y poco brazo para lanzar la pesada bola.

Exactamente frente al campo deportivo se ubica el parque eólico La Venta I, el primero en la región del istmo construida en 1994, y es administrado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Al recorrer La Venta se comprueba que muchas de sus calles están pavimentadas. En las mañanas es un pueblo con poco movimiento y sin ruido. La presidencia municipal, el parque principal y la iglesia permanecen cerrados. Pocas personas transitan.

                                                   Diuxi / Dios

El viento forma parte indisoluble de los habitantes del Istmo de Tehuantepec.

Mirna Soledad  Guerra  y Alma Rosa López lo describen así: “Dios nos manda el viento para respirar. La forma que Dios me contesta es abrazándome con el viento. El siempre me abraza con el viento”.

Alma Rosa López pertenece a una iglesia evangélica de gran raigambre zapoteca. Cada noviembre participa en un acto exclusivo para cristianos en el rancho La Soledad.

Ataviada con su llamativo huipil negro –conocido también como enredo–con hermosas figuras de rosas azules, en la oreja derecha  un tulipán rojo adorna su rostro redondo y moreno.

Ella va sentada en un pequeño camión adornado con papel y flores. Es uno de los 20 que forman la calenda con música, carros alegóricos y coloridos y bellos trajes regionales de la mujer istmeña. Alma Rosa no se pierde un solo año porque, dicen, fortalece su creencia religiosa. Veneran al dios Viento.

“El viento para mí es algo hermoso. Es algo muy hermoso que Dios nos dio, nos prestó para poder ver las cosas. Aquí en Juchitán es caluroso, siempre hace calor. El viento es una bendición de Dios porque refresca y se lleva las enfermedades”, así habla Alma Rosa, ataviada con huipil, enredo y enagua.

El joven Rosalino Bartolo López, dueño y chofer de un mototaxi es puntual: “Para nosotros el viento es como nuestra madre tierra a la vez. Para nosotros el aire es sagrado. Porque nuestro antepasado siempre procuraron de no echarlo a perder. Dicen que hicieron todos los estudios y salió que esta parte, el istmo,  es el segundo lugar con el mayor aire del mundo después  China”.

En La Venta, una municipalidad de Juchitán de Zaragoza, los pobladores celebran en noviembre al “poderoso y fuerte” viento en la imagen del Santo Niño de La Venta, conocido en otros estados mexicanos como el Santo Niño de Atocha.

“Le llamamos Santo Niño de La Venta porque cuida al pueblo. Nuestro santo es aire y vida”, comenta Margarita Solís, una de decenas de mujeres y hombres voluntarios en la construcción de una gran enramada de palma –20 metros por 20– que se erige en una de las casas de los capitanes.

La imponente enramada de una palma que nace en la zona a pesar del viento es construida para que cientos de habitantes convivan con los capitanes y la reina. Toda la estructura es erigida con minuciosidad durante casi diez días para la gran celebración. La cerveza no debe faltar a los hombres que realizan el jornal diario de construir la enramada.

Durante cinco días los pobladores celebran al Santo Niño de la Venta con desfiles multicolores llamados aquí calenda: fuegos artificiales, carros alegóricos, reina, capitanes, labrada de cera, baile y lavada de ollas.

A unos 15 kilómetros de La Venta se ubica otra zona que cada año realiza una peregrinación o calenda. Se trata del poblado La Ventosa, un corredor eólico que emprendió operaciones en 2008.

Camiones, automóviles y mototaxis son adornados con papel de china, algunas figuras y cartulinas alabando a iglesias evangélicas. El nutrido grupo camina desde el poblado de La Ventosa hasta el rancho La Soledad, unos 8 kilómetros; los dos forman parte del municipio de Juchitán de Zaragoza. 

                                    Gunaa / Mujer

En el Istmo de Tehuantepec la mujer es la administradora de la familia. Es quien recibe y administra el salario. El hombre entrega la mayor parte de su salario, paga. Las mujeres tienen mayor independencia que en otras regiones.

La independencia y el  poder de la mujer en el istmo son cultura, tradición y una forma de vida en la región. Ella toma decisiones. En el istmo hay muchas madres solteras. Hay muchos niños de padres separados. Trabajan haciendo atole, tortillas o comida rápida y en algunos casos ponen una cantina.

Desde el siglo XVIII las istmeñas tienen un papel fundamental en la vida familiar y son consideradas como las más bellas de la raza india, descritas así: su tez se asemeja a la blancura de la europea que era elegante en los contornos de su talle, poseedora de brillantes ojos y arqueadas cejas.

                                        Muxe / Tercer sexo

Doce mujeres trabajan sin respirar en la casa de la familia García ubicada en Juchitán de Zaragoza. Todas a todo vapor pelando los pollos que darán consistencia a los tamales oaxaqueños que se prepara para Día de Muertos.

Los hombres se prestan a emprender la construcción del altar de flores y frutas conocido en lengua zapoteca como biguié. Todo es ajetreo en la casa de la familia García.

Seis mujeres destazan los pollos, dos vigilan el mole, otras traen la masa y las hojas de plátano. No tardan en alinearse todas en torno de una gran mesa de madera. No habrán pasado cinco minutos cuando se escucha un sonido agudo, casi como un concierto, provocado por las manos femeninas que empiezan el cansado trabajo de hacer los deliciosos tamales istmeños.

Cuatro hombres batallan en un amplio cuarto instalando dos grandes horcones al frente de lo que será el inmenso altar. Los más viejos traen las frutas para amarrar una pequeña cuerda de donde colgarán naranjas, plátanos, cañas, mandarinas...

No dejan de beber un mezcal casero con un buen sabor que marea a más de uno en menos de tres horas.

Los tamales y el altar biguié es en honor de Francisco Luis. “Ya se había escuchado por la bocina”, decía Cándida sin dejar de mover sus manos como máquina haciendo tamales, los mismos que en la noche serían entregados como expresión de agradecimiento y buena voluntad a los vecinos que llegan y se marchan cada dos horas.

Francisco Luis fue una persona querida en su familia. Era muxe (mushe). Los zapotecas consideran a los muxes parte de un tercer sexo, no mejor o peor que hombres y mujeres.

A diferencia de los hijos heterosexuales que se casan y van a formar otro núcleo familiar que necesita cuidados, el hijo muxe se queda en casa o regresa cuando es necesitado.

Es común ver en las calles, en los mercados o en algún convivio a un muxe. La sociedad juchiteca lo acepta como parte de la familia y, según padres y madres, es trabajador y fiel con ellos.

La familia expresa su beneplácito y se dice bendecida por San Vicente, santo patrón de Juchitán, por tener un hijo homosexual que cuidará a la familia.

Los muxes son tradicionalistas y mantienen viva la cultura juchiteca. La mayoría se viste con enagua, huipil, mascada y adornos en el cuello.

En el Istmo de Tehuantepec existen diversos tipos de trajes tradicionales: aquellos con detalles de oro sobre terciopelo rojo; huipiles con grecas de costura y orillas de tejido, enagua de enredo de caracol; trajes de listón sobre terciopelo; otros más económicos hechos a máquina y no a mano.

No causa sorpresa conocer a un muxe con el nombre de Donají (princesa, en lengua zapoteca) o, en algunos casos, de famosas como Frida o Thalía.

La Vela, sociedad semirreligiosa de las fiestas regionales del istmo, está dedicada a ellos, a los muxes. Son el orgullo de Juchitán.

Los muxes son comerciantes en el mercado del centro de la ciudad que se extiende hasta las calles ubicadas frente al palacio municipal.

                                                 Diidxa´ / Palabra

En el Istmo de Tehuantepec, considerado por muchos escritores e investigadores como la cadera de la nación mexicana –es la porción más angosta del país, en la que el Golfo de Tehuantepec y el Golfo de México están separados por sólo 215 kilómetros.

Pero no todo es armonía en los corredores de los parques eólicos del Istmo de Tehuantepec.

La instalación de éstos sin una consulta previa, la falta de información y la imposición merodean su construcción desde que fueron instalados los primeros aerogeneradores hace poco más de 20 años.

La ausencia de las autoridades competentes en cada uno de los proyectos generó inconformidad entre la población del Istmo de Tehuantepec, al grado de que grupos opositores a su instalación han mantenido una férrea oposición.

Los tres pisos de gobierno –municipal, estatal y federal– decidieron retomar el Convenio 169 para practicar consultas cada vez que una empresa -nacional o extranjera- proponga la construcción de un nuevo parque eólico en el Istmo.

El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es el máximo instrumento de protección de los derechos de los pueblos indios y tribales. Ha definido en el artículo sexto la obligación de los estados de garantizar el derecho de los pueblos indios a ser consultados mediante procedimientos apropiados y sus instituciones representativas.

Actualmente, para todo proyecto eólico que se realice en el Istmo de Tehuantepec se requiere pasar por una consulta abierta, lo cual asegura los derechos de los pueblos de la región y da certeza jurídica a las empresas. (JBC).
 
                                                                 


viernes, 18 de septiembre de 2015

Recordando al Laco que conocí



                                                       
 
 
 
Los cuentos del hermano Laco me enamoraron cuando era muy joven; sus conversaciones literarias –las pocas o muchas que asistí- me hicieron viajar por el mundo; el proyecto político de Laco, al cual me sume sin chistar, tenía la bondad de un político, la sinceridad del chiapaneco  y las ganas de cambiar el universo miserable de Chiapas. No caminó porque él tomo una decisión que aún no entiendo: en pleno jolgorio zapatista dejó, sin anunciarlo y en plena oscuridad, la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) que presidia don Samuel Ruíz.
Todo para aceptar una oferta del entonces gobernador Eduardo Robledo Rincón (La Bruja), ser secretario general del Gobierno de Chiapas.
Agarró canicas quebradas y desechó el milenario ámbar.
Decidió no sólo dejar la Conai y sumarse a un gobierno que nació fracasado. Abandonó también a muchos de los que seguíamos su proyecto y de tajo rompió con sus dos de sus mejores amigos: los poetas chiapanecos Oscar Oliva y Juan Bañuelos.
Él estaba enfilado a ser el primer gobernador de la izquierda en México. Y nada más ni nada menos que en la frontera con América Central. Así lo había planificado él y un grupo que convoco el propio Laco. La decisión de sumarse a un gobierno ilegítimo como el de Eduardo Robledo Rincón (padre del actual senador Zoé Robledo) nos alejó. Hace apenas un año nos volvimos a reencontrar con el tema de Cuba. Quedó pendiente una entrevista y una plática sobre el país que los dos consideramos como una segunda patria.
 
 
 
Crecí en el periodismo y la política siguiendo sus pasos. Teníamos amigos comunes clandestinos que hacían un trabajo difícil reivindicando a los indígenas tsotsiles, tojolabales, choles o tseltales. Siempre los apoyo. Fue un hombre cabal hasta su vinculación con La Bruja. Había vinculación con grandes luchadores del movimiento guerrillero de Guatemala, El Salvador y vinculados con  los verdaderos Sandinistas, no me refiero a los sandinistas de hoy que comanda el cacique pueblerino de Daniel Ortega. Laco era un hombre que creía en la igualdad entre los que habitamos la tierra o, por lo menos, que naciéramos, creciéramos parejos. Ese fue el papel que desarrollo como actor en las tres memorables películas: Reed, México insurgente (1970), Campanas rojas (1982), El Norte (1983) y  De tripas, corazón (1996).
Conocí a Paul Leduc, gracias a mi amiga Lourdes Pallais, como 30 años después que se estrenó Reed, México insurgente (1970). Quería mucho a Laco. Después de la película se hicieron grandes amigos. Paul Leduc es un hombre que creyó tanto en Laco que le resbalaron las críticas sobre la actuación de Eraclio Zepeda en Reed, México Insurgente.
 
 
 
No había forma de cómo criticar una excelente película de Leduc con un tema polémico en el México de los setentas. Se ensañaron con el papel de Eraclio Zepeda como Pancho Villa. Decían que era un Pancho Villa chiapaneco. Laco simplemente se reía. (CVV).
                                                         Juan Balboa
                                                         Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México.
                                                         El día que enterraron a Laco.
                                                                             
 
                                                         
    
Reparto de Reed, México Insurgente. 
Claudio Obregón
 John Reed
 Eduardo López Rojas
 general Tomás Urbina
 Ernesto Gómez Cruz
 capitán Pablo Séañez
 Juan Ángel Martínez 
 teniente Julián Reyes
 Carlos Castañón
 Fidencio Soto
 Víctor Fosado
 Isidro Amaya
 Lynn Tillet
 Isabel
 Hugo Velázquez
 Longino Güereca
 Eraclio Zepeda
 Pancho Villa
 Enrique Alatorre
 Venustiano Carranza
 Carlos Fernández del Real
 Felipe Ángeles
 Max Kerlow
 Antonio Swafeyta, cochero
 Héctor García
 García, periodista
 Luis Suárez
 Periodista
 Ignacio Lavilla
 Cura
 Luis Jaso
 Secretario de Carranza
 Galdino Gómez
 Mayor, ayudante de Urbina
 Mario Castillón Bracho
 Mercenario norteamericano
 Carlos Carrillo
 Cantinero
 Carlos Méndez
 Dinamitero
Claudio Obregón: John Reed
Eduardo López Rojas: general Tomás Urbina
Ernesto Gómez Cruz: capitán Pablo Seáñez
Juan Ángel Martínez: teniente Julián Reyes
Carlos Castañón: Fidencio Soto
Víctor Fosado: Isidro Anaya
 
 
 
 
 

jueves, 17 de septiembre de 2015

Una despedida para el amigo Eraclio Zepeda





                                                         



                                                    


Para despedirme de un gran amigo como lo fue Eraclio Zepeda retomo el pequeño y hermoso texto de la autoría de Octavio Paz refiriéndose al excelente escritor chiapaneco:

“La primera y única vez que vi a Eraclio Zepeda me pareció una montaña. Si se reía, la casa temblaba; si se quedaba quieto, veía nubes sobre su cabeza. Es la quietud, no la inmovilidad. Un signo fuerte: la tierra áspera que esconde tesoros y dragones. El lugar donde viven los muertos y los vivos guerrean”. (CVV).

jueves, 13 de agosto de 2015

89 años de Fidel Castro; 54 años después EU iza su bandera en La Habana






 
 
 
 
 

Juan Balboa

Fidel Castro está vivito y coleando a sus 89 años. Los cumple un día antes de que el secretario de Estado, John Kerry, toque tierra cubana para izar la bandera de Estados Unidos a toda hasta en la nueva embajada estadounidense ubicada frente al malecón habanero.
El hombre nacido en Viran, ahora provincia de Holguín, el 13 de agosto de 1926 ha desafiado a más de 11 presidentes de los Estados Unidos: Desde Dwight David Eisenhower hasta Baraca Abana.

Cumplió 89 años con una gran lucidez intelectual sin parangón, pero con problemas de movilidad. El hombre que encabezo la revolución cubana –hace 56 años- llega a sus 89 años publicando un artículo en los medios cubanos en el que reclama al gobierno de Estados Unidos el pago de “cuantiosos millones de dólares” por los daños causados por el embargo a la isla.
“Se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas”, escribió Fidel Castro en un artículo titulado “La realidad y los sueños”, quien en 2006 delegó el mando a su hermano Raúl por motivos de salud.

Aunque Castro no profundizó sobre la cantidad exacta de la deuda, el último informe (Cuba vs bloqueo) presentado por la isla a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para poner fin del bloque comercial y financiero estima en 100 mil millones de dólares los perjuicios causados por el embargo económico impuesto a la isla desde 1962.
A pesar que el gobierno de la isla no incluye en su calendario oficial la celebración del cumpleaños del líder de la Revolución, a lo largo de la isla caribeña se celebra en grande, tanto que los medios de comunicación despliegan una serie de reportajes sobre Fidel Castro y sectores del Partido Comunista de Cuba (PCC) realiza eventos en su casa natal en Viran, provincia de Holguín, a unos 750 kilómetros de La Habana.

Unos 400 jóvenes se dieron cita en la localidad jorguinería de Viran, lugar de nacimiento de Fidel Castro, y con una acampada esperaron la fecha.
En ese lugar además realizarán un encuentro generacional con miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas de épocas anteriores y se realizaron conciertos con artistas de la zona.

En La Habana, la Tribuna Antiimperialista José Martí – ubicada a un lado de lo que será la nueva embajada de EU- fue el escenario escogido para con un concierto que inició la noche del 12 de agosto.
Desde días anteriores comenzó el homenaje a Fidel Castro con una exposición fotográfica abierta el 10 de agosto con 50 imágenes suyas de fotorreporteros del diario Juventud Rebelde y que recoge de forma cronológica distintas etapas de su vida.

Miembros de la Asociación Hermanos Saiz tuvieron para esta celebración la iniciativa de protagonizar una escalada al Pico Turquino (el más alto del país), el cual se encuentra en la Sierra Maestra, al oriente de la isla. En esa región se instaló el centro de Comando de Fidel Castro durante la lucha revolucionaria contra el régimen del dictador Fulgencio Batista.
Los presidentes de Bolivia y Venezuela, Evo Morales y Nicolás Maduro, respectivamente, arribaron a La Habana para felicitar personalmente al líder histórico de la revolución cubana.

EU INTENTO ASESINARLO TODO EL TIEMPO

Por lo menos ocho de los cientos de atentados en su contra  han tenido probabilidades reales de quitarle la vida en los últimos cincuenta y seis años.
El ex presidente Fidel Castro Ruz ha vivido entre la vida y la muerte no sólo por los más de cien atentados planificados, según documentos desclasificados en Estados Unidos e investigaciones de especialistas de la contrainteligencia cubana, sino por la complicada enfermedad intestinal (diverticulitis) que lo obligó a dejar el poder presidencial, pasar varias veces por el quirófano y perder casi 20 kilos.

En uno de sus artículos publicados en el portal oficialista CubaDebate, en julio de 2008, Castro Ruz reconoció que un grupo de cubanos americanos encabezados por Luis Posada Carriles intentó asesinarlo justo cuando paseaba por las coloniales calles de la ciudad colombiana de Cartagena de Indias con el escritor Gabriel García Marqués y su esposa Mercedes Barcha. 
El convaleciente ex presidente cubano recuerda en su escrito que titulo “El descanso” que los anfitriones de la IV Cumbre Iberoamericana habían organizado un paseo en coche por el recinto amurallado de Cartagena.

La seguridad a cargo de su protección le sugirió no hacerlo porque existían datos de un posible atentado.
“Llamé al Gabo, que estaba cerca, y le dije bromeando:  ´¡Monta con nosotros en este coche para que no nos disparen!´  Así lo hizo.  A Mercedes, que quedó en el punto de partida, le añadí en el mismo tono:  ´Vas a ser la viuda más joven.´ ¡No lo olvida!  

Meses después las autoridades de Colombia confirmaron lo que su seguridad le había advertido: en Cartagena habían personas en el recinto amurallado con fusiles telescópicos y armas automáticas listos para emboscar al presidente cubano”.
Castro asegura que al igual que en Santiago de Chile, los hombres que habrían de jalar el gatillo “temblaron” con el pretexto de que la  “cabeza del Gabo” se interponía obstruyendo la visión.

Manuel Hevia, del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del  Estado, y el general retirado Fabián Escalante, ex jefe del contraespionaje cubano, aseguran que de acuerdo al recuento oficial los atentados preparados y que tenían probabilidades para su ejecución, con armas y hombres dispuestos, fueron 167.
Ocho estuvieron a punto de quitarle la vida al polémico líder cubano.

EXCOMULGADO

Fidel Castro es uno de los políticos que más pasiones despierta entre sus seguidores y detractores. El Papa Juan XXIII excomulgó el 3 de enero de 1962 al líder cubano, poco después de que este declarara el carácter comunista de la Revolución que lo llevó al poder en 1959.
Juan XXIII se sirvió para ello del llamado Decreto contra el comunismo emitido por el papa Pío XII y la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1949. Además de impulsar la persecución y expulsión de religiosos en los años posteriores al triunfo de la Revolución, Castro proscribió la fe católica de Cuba durante décadas.

El régimen de La Habana retomó las relaciones con la Iglesia solo tras la visita de Juan Pablo II en 1998, la primera de un pontífice católico a la isla caribeña. La excomunión de Fidel Castro no fue sin embargo revocada nunca por el Vaticano.
54 AÑOS DESPUES EU IZA SU BANDERA EN LA HABANA

John Kerry es el primer secretario de Estado de EU que viaja la isla desde hace 70 años.           
Los dos secretarios de Estado que viajaron por última vez a Cuba fueron Cordel Hull, en 1940, cuando asistió a la Conferencia Panamericana de ministros de Exteriores, en julio de ese año, en La Habana, y Edward Stettinius, último ministro de Exteriores de Franklin Roosevelt y primero de Harry Truman, en marzo de 1945, tras la sucesión democrática de poderes entre Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín del año anterior.

En los años cincuenta, el subsecretario adjunto Roy Rubottom visitó varias veces la isla y el vicepresidente Richard Nixon lo hizo a principios de 1955, tras las elecciones manipuladas por el gobierno de Fulgencio Batista.
Kerry arribará a La Habana a las 08.35 (12.35 GMT) del viernes 14 de agosto  junto con una comitiva de altos diplomáticos y congresistas estadounidenses para la ceremonia, que contará con invitados especiales.

Los tres marines que arriaron la bandera durante las últimas horas de la embajada en 1961 volverán al mismo sitio para izarla de nuevo. Para uno de ellos, el ex cabo Larry Morris, la bandera estadounidense “vuelve a donde debe estar”.(CVV).
 
                                                                                                                 

lunes, 4 de mayo de 2015

Breves historias Jornaleras (La primera gran pérdida de La Jornada: Manuel Altamira Peláez)



 
                                        

 
Todos, trabajadores y directivos, lloramos la muerte de Manuel Altamira

Juan Balboa
Ciudad de México, 4mayo2015.-La primera gran pérdida que tuvo La Jornada y sus jornaleros fue la muerte del gran periodista Manuel Altamira Peláez. Un poblano que en tan sólo diez meses se convirtió en el mejor cronista del diario. La muerte nos tocó a todos, así lo señala la Rayuela del 22 de septiembre de 1984.
“Se nos ha ido Manuel Altamira. Su cuerpo quedó sepultado bajo toneladas de cemento a las horas en que los relojes de la desgracia sumaron las 7:19 de la mañana. Sólo que ésta, su muerte, nos toca cerca, dentro. Donde quiera que te encuentres ahora, sabemos que estarás contando historias y sucederes.
 Serás nuestro primer enviado especial.
 Adiós amigo, compañero de innumerables jornadas. (Publicado en la Rayuela el 22 de septiembre de 1985)
Lo lloramos todos (trabajadores y directivos); lo extrañamos aún después de 29 años de muerto; tenemos la ventaja que nos dejó un abundante trabajo periodístico: Crónicas, reportajes y entrevistas contadas con un estilo literario envidiable.
A continuación reprodujo un texto que publique hace unos años en La Jornada. Creo que resumo su personalidad, pero sobre todo descubro al gigante cronista del periodismo mexicano.
El Capote jornalero
Juan Balboa
Se definía como "reportero de policía", pero sus textos tenían el sello de un narrador nato que combinaba el trabajo acucioso del periodista con las herramientas de la literatura. Dos oficios que Manuel Altamira Peláez logró zurcir durante un año en La Jornada.
Su creatividad era incontenible, innegable. Sólo el sismo del 19 de septiembre de 1985 hizo callar su máquina de escribir y le impidió hacer la crónica del primer año de La Jornada en la calle; una orden de trabajo que la dirección del diario le había encargado de forma especial.
Festejó con los trabajadores del periódico el primer aniversario del rotativo hasta la madrugada del 19 de septiembre. Su sencillez, su trato amable y solidario le facilitaban consolidar amistades. Su profesionalismo, su necedad por lograr un estilo periodístico propio y su amplio bagaje cultural le merecieron el respeto de la comunidad dentro y fuera del diario. Altamira era uno de esos hombres que siempre está rodeado de personas.
La última vez que se le vio el reloj marcaba casi las 6 de la mañana del fatal 19 de septiembre. Se despidió de sus compañeros para dirigirse a su casa, ubicada en Bruselas 8, esquina con Liverpool. Tenía como propósito recorrer la ciudad para narrar cómo se leía La Jornada, a un año de su aparición, en las calles del Distrito Federal. Haría una crónica sobre un diario que en poco tiempo había logrado despertar el interés de los lectores.
El sismo lo sorprendió en el edificio donde vivía; el único que se derrumbó en la manzana. El terremoto activó al equipo de La Jornada en toda la capital mexicana. Todos imaginaban a Altamira reporteando en las zonas más afectadas; lo veían penetrando en edificios donde se escuchaban gritos de auxilio; suponían a Manuel viajando en ambulancias para llegar con rapidez al lugar de los hechos. Nadie pensó que era una de las víctimas, que el inmueble donde residía se había derrumbado y que él no estaba reporteando, sino bajo de decenas de toneladas de cemento.
"Manuel no aparece, estamos buscándolo y esperamos encontrarlo. Hay que tener calma", me dijo Carmen Lira, subdirectora de Información, al confirmarse que el edificio donde habitaba Altamira había sucumbido ante el movimiento telúrico del 19 de septiembre.
Todos los reporteros, sin excepción, hicieron guardia en aquel lugar con la esperanza de encontrar a Manuel. Fueron más de 60 horas de espera, de angustia, hasta que apareció su cuerpo sin vida. El dolor se reflejó en las páginas de La Jornada.
A Manuel Altamira le decían en Monterrey, Nuevo León, La Tambora, por su carácter festivo, alegre, jovial. En La Jornada sus amigos cercanos lo llamaban Capote, por su afición al gran escritor estadunidense nacido en Nueva Orleáns, Truman Capote. En la redacción, o fuera de ella, Altamira no se cansaba de decir que quería, como Truman Capote en su obra maestra, A sangre fría, hacer un periodismo real y más cercano a la literatura.
Manuel Altamira Peláez nació en el estado de Puebla, pero su vida profesional empezó en Monterrey como reportero policiaco en el diario Más noticias. Cubrió la fuente policiaca con una visión social y política. Fue uno de los periodistas que siguieron con detalle el desarrollo de la Liga 23 de Septiembre en esa ciudad norteña: los operativos violentos contra esa organización, los cateos de casas llamadas de seguridad, los enfrentamientos, secuestros, los amotinamientos en la cárcel de Topo Chico, y la detención y desaparición de Jesús Piedra, el hijo de la incansable luchadora social Rosario Ibarra de Piedra.
Sus trabajos periodísticos provocaban irritación entre funcionarios de los gobiernos estatal y federal. Miguel Nassar Haro, entonces titular de la Dirección Federal de Seguridad, hoy acusado de desaparición forzada de personas por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, amenazó de muerte a Manuel Altamira.
Sus reportajes y crónicas enfurecieron al entonces gobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez, porque decía que todo lo que "oía y veía" lo publicaba. Hay una anécdota que el propio Manuel contaba. Tres desconocidos lo golpearon salvajemente en una cantina de Monterrey, en la época del propio Martínez Domínguez. Le rompieron una pierna.
Martínez Domínguez lo visitó en el hospital como muestra de amistad e intentando deslindarse de cualquier sospecha de ser el autor intelectual de la agresión. Frente a la cama de Altamira, en el nosocomio, el mandatario estatal prometió castigar a los culpables, "caiga quien caiga", y le ofreció ayuda.
La respuesta de Altamira fue impecable: "Lo único que quiero es caminar, señor gobernador, y eso usted no me lo puede dar".
Trabajó en los diarios El Porvenir, Tribuna de Monterrey y Diario de Monterrey, y en la revista Crónica. En la ciudad de México colaboró en el noticiero de Radio UNAM -donde ganó el premio Teponaxtle de Oro-, y como corresponsal durante la primera época unomásuno. También probó suerte en el periódico Nueva Generación, editado en Puebla, al que renunció por la injerencia de la Iglesia católica en la línea editorial.
En agosto de 1984, un mes antes de la salida de La Jornada a la calle, se incorporó al diario, donde en pocos meses logró ser reconocido como uno de los mejores periodistas del gremio. Su producción fue abundante y de gran calidad.
Los reportajes sobre los mariguaneros de Chihuahua; la entrevista con un presunto asesino del periodista Manuel Buendía; la historia criminal del narcotraficante Rafael Caro Quintero; el asesinato de militares en Puebla; la represión de campesinos en Chiapas; los fanáticos de Mexiquito; el espionaje telefónico en Monterrey; los pescadores de San Fernando, y la detención de Alfredo Ríos Galeana quedaron para los anales del periodismo mexicano.
Manuel Altamira Peláez murió a los 38 años de edad, justo cuando había aprendido a convivir entre el periodismo y la literatura. Su última entrega apareció en la contraportada de La Jornada ese 19 de septiembre: "Tepito nunca se va a acabar; el secreto: estamos benditos", rezaba el encabezado.CVV.